Investigadores japoneses llamaron los beneficios del aceite de oliva
Investigadores japoneses, realizando experimentos en ratones, averiguaron cómo las grasas vegetales afectan el metabolismo de la glucosa

Investigadores japoneses, realizando experimentos en ratones, descubrieron cómo las grasas vegetales afectan el metabolismo de la glucosa. Encontraron que el aceite de oliva, tomado antes de las comidas, ayuda a frenar el crecimiento de las concentraciones de azúcar en la sangre. Publicado en la revista Diabetes, los datos revelaron varias vías que permiten al cuerpo prevenir picos en glucemia después de comer.
El factor principal fue una disminución de la tasa de evacuación de alimentos del estómago, causada por la presencia de grasas. Debido a esto, los carbohidratos entran en el intestino delgado no a la vez, sino dosificado, lo que ayuda a contener un salto agudo en los niveles de azúcar en la sangre. Al mismo tiempo, los científicos han encontrado que la influencia del aceite de oliva no se limita a la regulación de la tasa de digestión.
Para efectos adicionales fueron responsables de las hormonas producidas por el intestino, así como de la actividad del sistema nervioso. Como resultado de tomar el aceite, se lanzaron vías de señalización del nervio vago que conecta el cerebro con los órganos digestivos. Todos estos mecanismos desempeñaron un papel en el control del contenido de azúcar del cuerpo.
Los investigadores encontraron la paradoja cuando estudiaron el glucagón hormonal, tradicionalmente conocido como un factor que aumenta los niveles de glucosa. Resultó que al interactuar con una determinada hormona intestinal, es capaz de prevenir fluctuaciones agudas en el índice de azúcar. Se obtuvo un resultado similar en modelos con diabetes tipo II grave, caracterizados por una deficiencia grave de insulina.
Los investigadores sugieren que consumir pequeñas dosis de aceite de oliva u otros lípidos beneficiosos al comienzo de una comida puede servir como una herramienta adicional para regular los niveles de azúcar. Sin embargo, los procesos identificados actualmente sólo se analizan en modelos animales. Para determinar su eficacia y idoneidad para el cuerpo humano, se necesitan estudios clínicos.



